#LoQueSeMeVieneALaMente
“Exijo una explicación” - dice Carlos Tapia (cc: @ucatolica)

A eso del mediodía, iba saliendo de la UC por Marcoleta con Portugal, cuando se me acercó Carlos Tapia, funcionario de la Facultad de Biología de la UC hace cerca de 20 años.

Le pregunto cómo está su hermano, Luis, guardia del campus Lo Contador, quien fuera dirigente del sindicato n*4 de trabajadores UC. “Todo bien”, me comenta. Pero luego me comienza a explicar que el que estaba en problemas no era Luis, si no que era él. Lo habían despedido hace un par de semanas de la Universidad.

“¿Por qué?” - pregunté preocupado. Me comenta que fue sorpresivo. Que la “empresa” (UC) no había advertido ninguna irregularidad y que se debía a “decisiones administrativas”.

“Chuuta, y te indemnizaron” - pregunté de nuevo. “No, no he querido firmar” - afirmó algo molesto. Ahí comenzó a explicarme los motivos de su resistencia.

Resulta que el día 23 de febrero, falleció uno de los dirigentes del sindicato n*5, por lo que a Carlos -según los estatutos de dicho sindicato- le tocaría asumir funciones dirigenciales. Un par de días después de la tragedia -en plenas vacaciones y justo previo a que asumiera formalmente su función dirigencial- le comunicaron que estaba despedido de la institución por la que trabajó cerca de 20 años. Todo sin previo aviso.

Carlos no quiere malpensar, pero no ha recibido ninguna justificacion y algo le huele mal. “Exijo una explicación” - manifiesta. Le dije que, mientras contactaba abogados, se comunicara con la FEUC para ayudarle -en conjunto a los demás sindicatos- a solicitar formalmente explicaciones por su desvinculación “casualmente” asociada al comienzo de sus funciones (y fuero) como dirigente sindical.

Veamos que pasa con las respuestas… Lamentablemente, mientras nuestro país presenta cifras de sindicalización deprimentes, esto ocurre todos los días y es “invisible”.